viernes, 24 de abril de 2015

el bullying

El agresor: características psicológicas y entorno familiar

Una de las partes importantes que debemos atender del acosador escolar es la educación de sus padres o tutores, agregando las ideas sociales en que fue educado y un contexto machista en el que decimos las siguientes frases: .- Si te pegan – pegas. .- Los hombres no lloran. .- No seas tonto. Las niñas también tienen frases ligadas a su género: .- No dejes que te toquen. .- Las niñas no hacen eso. .- Las niñas se portan bien, deben de ser buenas y bonitas.
Si pensamos que estas ideas son las que los padres de nuestros padres tienen como concepto de una buena educación, el problema de agresión desde nuestro punto de vista inicia aquí. Muchas veces el acosador y el acosado están expresando a través del bullying antecedentes de violencia familiar, y de problemáticas que giran en torno a la familia, por ejemplo el exceso de protección de los padres que al entrar en el entorno escolar hace que el acosado autogenere la agresión, entonces esta situación no siempre se pude atribuir a la violencia física, psicológica, o verbal que tiene la familia. O cualquier persona cercana o lejana a este binomio. Aunque el acosador no tiene por qué padecer ninguna enfermedad mental o trastorno de la personalidad, presenta normalmente algún tipo de problemática en las áreas en las que se mueve: psicológicas, sociales, culturales, étnicas y afectivas, sin que se tengan que presentar todas ni que una sea más importante que la otra. Posee un modelo agresivo en la resolución de conflictos, presenta dificultad para ponerse en el lugar del otro, vive una relación familiar poco afectiva en muchos de los casos y tiene muy poca empatía. Se piensa que los niños que reciben una educación sin supervisión, sin reglas fijas y claras, sin control paterno de sus conductas y amistades caen en esta problemática, sin embargo pensamos que no siempre es así, la situación que enfrentamos tiene una amplia gama de variables. Trabajando sobre estas ideas, vemos que un niño que es educado de una manera demasiado permisiva, creyendo que todos sus deseos van a cumplirse y que sus malas acciones no tendrán consecuencias negativas para él, tiene problemas en el aprendizaje, en su socialización y el manejo de su entorno; normalmente el agresor tiene un comportamiento provocador y de intimidación permanente. Un niño puede ser autor de bullying cuando solo espera y quiere que hagan siempre su voluntad, cuando le gusta probar la sensación de poder, cuando no se siente bien o no disfruta con otros niños. El niño acosado, “podría” ser el generador de violencia y al mismo tiempo el que puede evitarla, por ejemplo: si un niño que tiene poca habilidad en lo deportivo, al cometer un errores genera agresión al ”hacer enojar” a sus compañeros; por otro lado, el niño que saca buenas calificaciones agrede menos preciando a sus compañeros que no logran alcanzar determinado nivel, con esto podemos tomar en cuenta que el bullying no solo se da con personas que han tenido agresión sino también puede presentarse en forma aparentemente pasiva e inconsciente.
Una de las intervenciones efectivas en el Bullying con el fin de disminuir y hasta detener este problema es atender al acosador y al acosado junto con sus familias, porque ambos tienen que aprender una conducta más sana.

Es deseable atender el entorno familiar, la finalidad es lograr detener este ciclo de violencia, para que este se rompa gradualmente y finalice, debe de abarcar además a la sociedad en cada uno de los roles que le toque representar sea maestro, directivo, administrativo, o simple observador del problema, para buscar un ambiente más sano para este binomio.
La SEP presento 15 acciones para combatir el acoso escolar, nos llama la atención las siguientes: Punto 4.- desarrollar protocolos de actuación para directores, maestros, alumnos y para auxiliar a los padres de familia con el propósito de prevenir, y en su caso, encausar adecuadamente situaciones de violencia en el entorno escolar y propiciar que se proporcione de inmediato el apoyo que se requiera en cada caso, Y el punto 13.- impulsar la participación de los padres de familia y otros factores sociales en la vida cotidiana de los planteles, para desarrollar una comunicación continua y efectiva que propicie la prevención y atención de la violencia escolar y acompañen las trayectorias educativas de los alumnos
Estos puntos nos resultaron significativos ya que nos damos cuenta de que la postura que nosotros tenemos ante la problemática del bullying es similar a la que están tomando las instituciones, esto nos permite pensar que integrando a todos los elementos sociales de este problema llegaremos pronto a una solución efectiva para nuestro medio educativo.

El entorno escolar[editar]

Se puede dar el caso de que la ausencia en clase (o, en general, en el centro educativo) de un clima adecuado de convivencia pueda favorecer la aparición del acoso escolar. La responsabilidad al respecto oscila entre la figura de unos profesores que no han recibido una formación específica en cuestiones de intermediación en situaciones escolares conflictiva, y la disminución de su perfil de autoridad dentro de la sociedad actual.

Evolución de los casos de acoso escolar[editar]

El objetivo de la práctica del acoso escolar es intimidar, apocar, reducir, someter, aplanar, amedrentar y consumir, emocional e intelectualmente, a la víctima, con vistas a obtener algún resultado favorable para quienes acosan o satisfacer una necesidad imperiosa de dominar, someter, agredir, y destruir a los demás que pueden presentar los acosadores como un patrón predominante de relación social con los demás.
En ocasiones, el niño que desarrolla conductas de hostigamiento hacia otros busca, mediante el método de «ensayo-error», obtener el reconocimiento y la atención de los demás, de los que carece, llegando a aprender un modelo de relación basado en la exclusión y el menosprecio de otros.
Con mucha frecuencia el niño o niña que acosa a otro compañero suele estar rodeado muy rápidamente de una banda o grupo de acosadores que se suman de manera unánime y gregaria al comportamiento de hostigamiento contra la víctima. Ello es debido a la falta de una autoridad exterior (por ejemplo, un profesor, un familiar, etc.) que imponga límites a este tipo de conductas, proyectando el acosador principal una imagen de líder sobre el resto de sus iguales seguidores.
A menudo la violencia encuentra una forma de canalizarse socialmente, materializándose en un mecanismo conocido de regulación de grupos en crisis: el mecanismo del chivo expiatorio. Destruir al que no es seguidor, al que se resiste, al diferente, al que sobresale académicamente, al imbuido de férreos principios morales, etc.

Consecuencias[editar]

El acoso escolar al igual que otras formas de maltrato psicológico produce secuelas biológicas (expresión de genes) y mentales. Especialistas del Centro de Estudios sobre el Estrés Humano (CSHS) del Hospital Louis-H. Lafontaine de Canadá sugieren que las víctimas acosadas son más vulnerables a padecer problemas mentales como trastorno por estrés postraumático,4 depresión y trastornos del ánimo a medida que envejecen.5

Acoso escolar homofóbico[editar]

El acoso escolar homofóbico o gay bashing se refiere a cualquier clase de daños hacia las personas, tanto, psicológico, físico y moral por tener o aparentar tener una orientación sexual diferente. Obstáculos y aislaciones definen la violencia escolar,- Ángela Gabàs Gasa afirma en “El fenómeno de la exclusión social” “los obstáculos que encuentran determinadas personas para participar plenamente en la vida social, viéndose privadas de alguna o varias de las opciones consideradas como fundamentales para su desarrollo humano”


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